jueves, 16 de enero de 2014

"El cíclope", de Eurípides.


El Cíclope de Eurípides es la única obra satírica que se ha conservado entera a través de los siglos. En estas participaban los sátiros, dándole un aire burlón y desenfadado. 

Eurípides retoma el encuentro de Odiseo con el cíclope Polifemo, hijo de Poseidón, que vivía en Sicilia. Los cíclopes no vivían en ciudades ni comunidades, huraños al contacto social, apartados unos de otros. En esta sátira, Polifemo tiene como esclavos al sátiro Sileno y sus hijos, que cuidan de sus rebaños. Esta variante con respecto a lo relatado en La Odisea es un recurso para incluir a estos personajes en la obra y que, en el transcurso de la misma, demostrarán su carácter voluble, seres amorales sólo dispuestos a disfrutar de las delicias báquicas.
Este Polifemo tiene noticias de la guerra de Troya, se burla de Zeus, es antropófago, grosero y rechaza abiertamente la vida de las poleis helénicas, en las que los hombres están sujetos a las leyes. Odiseo, en cambio, se muestra cordial y dispuesto a pagar por los víveres que le pudieran proporcionar, en contraste con la conducta de bribón que tiene en el relato homérico. Eurípides nos muestra a un Odiseo civilizado en contraposición a un Polifemo de costumbres rústicas, casi un salvaje, que se cree a la par de los dioses. 
No obstante y al igual que en La Odisea, será la astucia del héroe de Ítaca la que lo salve a él, sus compañeros y se lleve consigo en la nave a los sátiros liberados del yugo de Polifemo.

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